HOJAS DE CONTACTO: ALBERTO KORDA y SU FAMOSA FOTO DEL CHÉ.

A inicios de Marzo de 1960, a casi un año desde la toma del poder por Fidel Castro y sus guerrilleros, el carguero francés La Coubre de la compañía “General Transatlantic” arribó al puerto de La Habana. Transportaba una segunda carga de municiones que los cubanos habían adquirido desde Bélgica, a pesar de la oposición de Washington.

El 4 de Marzo , dos enormes explosiones sacudieron la ciudad. El ataque mató 81 trabajadores del puerto e hirió a otros 200. Fidel culpó a la CIA y su carnicería puso fin a cualquier esperanza de reconciliación con los Estados Unidos.

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Al día siguiente,  durante el funeral de las víctimas en el cementerio de La Habana, Alberto Korda estaba allí para el periódico “Revolución”. Tomó fotos de Fidel Castro durante su furioso discurso, algunas del Ché Guevara, y otras de Jean Paul Sartre  y Simone de Beauvoir, intelectuales franceses que habían arribado a Cuba.

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Recuerda Alberto Korda:

 “Al pie del podio, envuelto en crepe negro, mi ojo presionaba a mi vieja Leica M2,  (cargada con película KODAK plus Xpan). Me centraba en Fidel y las personas que lo rodeaban. De repente, a través de la lente de 90 mm, ví que el Che apareció sobre mí.

 

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Me sorprendió su mirada. Por reflejo, disparé dos veces: una toma horizontal y otra vertical. No tuve tiempo suficiente para tomar una tercera foto, ya que retrocedió discretamente a la segunda fila.

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De vuelta en mi estudio, desarrollé la película e hice algunas impresiones para “Revolución”. Como había una cabeza sobre su hombro en la toma vertical, recorté la foto horizontal. El Editor en jefe decidió publicar una foto de Fidel en la primera página, pero a mí me gustó tanto el retrato del Che que luego hice una impresión más grande, de 11 por 14 pulgadas, y la colgué en mi estudio”.

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Esta legendario recorte se convirtió con el paso de los años en una fotografía clave de los años 60 y 70, y acaso, en una de las imágenes más icónicas del siglo XX.

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LIBRO: Oscar Wittke: Cerros de Humo. Valparaíso (1979-2016)

Varias veces tuve este libro en mis manos, y debo confesar que, luego de hojearlo, el deseo por tenerlo me consumía.

Sin embargo, por pitos y flautas, siempre había algo que me aguaba la fiesta. Siempre había un gasto extra que hacer , y ustedes entenderán  que la mayoría de las veces, un presupuesto escaso no permite desviaciones.

Hoy,  sin mayor pretensión, salimos a dar una vuelta, a hacer algunas compras domésticas.  Casi sin querer , me ví afuera de la librería, como teletransportado. Entré y me dirigí, como siempre, de cabeza al anaquel de libros de fotografía.

Y allí estaba esta verdadera joya, haciéndome guiños.  No lo pensé más, lo llevo, ya suficiente me había hecho sufrir. Continuar leyendo “LIBRO: Oscar Wittke: Cerros de Humo. Valparaíso (1979-2016)”

HOJAS DE CONTACTO: MARTINE FRANCK

Texto extraído del Libro: “MAGNUM CONTACT SHEETS“.

MARTINE FRANCK : Le Brusc, 1976.

“La recién creada Fondation Nationale de la Photograhie, dirigida en ese entonces por Pierre de Fenoyl, me había encargado un reportaje sobre las vacaciones de los franceses.
Mi amigo , el arquitecto Allain Capeillères, me pidió que tomara algunas fotografías de su piscina, recientemente terminada y que había diseñado para Lucille, su esposa.”

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Martine Franck, 1976.

“Recuerdo muy bien como corrí para lograr la imagen, mientras cambiaba los parámetros de mi Leica M3 (utilizaba un objetivo de 50mm y película Kodak Tri X) y dudaba si un diafragma f16 y una velocidad de 1 milisegundo sería lo adecuado. La luz del sol sobre los azulejos blancos era muy intensa y casi cegadora. Recuerdo que el hombre del fondo estaba haciendo flexiones y yo esperaba que estuviera en una posición tensa. Solamente disponía de tiempo para hacer cuatro disparos, y entonces el joven de la hamaca se volvió y me vió, con lo que ya todo había terminado.”

“Ésta es la emoción de tomar fotografías sobre la marcha. Uno graba la imagen intuitivamente y un instante después la composición perfecta ha desaparecido y ya no está allí.

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Sólo cuando revisas las hojas de contactos puedes constatar como se desarrolló la escena en el tiempo, y ésta es la razón por la que las hojas de contacto constituyen una fuente inagotable de fascinación para todos los interesados en la fotografía. Escogí precisamente esta imagen porque todos los elementos estaban en su lugar. No había otra elección. Era evidente desde el primer momento cuál era la imagen que debía imprimir, y únicamente había una”.

NOTA: Este texto se reproduce en este blog, sólo con fines culturales y de motivación artística. No hay otra intención. Se recomienda a los lectores interesados , la adquisición de este extraordinario libro.

 

LAS ULTIMAS FOTOS DE ROBERT CAPA

25 de Mayo de 1954.
La Guerra de indochina , que enfrentó a Francia contra las tropas de Ho Chi Minh, por la independencia de Indochina, ya casi termina. Robert Capa acompaña a una expedición del ejército francés junto con otros corresponsales más por una peligrosa zona bajo fuego de las tropas del Viet Minh.

Capa porta dos cámaras telemétricas:
Una Contax IIa Black Dial formato 24 x 36 mm hecha en la fábrica Zeiss Ikon A.G de Stuttgart (Alemania Federal) con objetivo Carl Zeiss Jena Sonnar 50 mm f/2 T y película monocroma Kodak Super-XX High Speed ISO 250 y una Nippon Kogaku Nikon S formato 24 x 34 mm con objetivo Nikkor-S.C 5 cm f/1.4 y película de color Kodachrome K-11 ISO 12.

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NIKON S WITH 5 CM F1.4 LENS

Faltan aproximadamente cinco minutos para las 15:00 h de la tarde y Capa hace sus dos últimas fotografías:

a) Una en color con su Nikon S en la que capta desde atrás a 17 soldados de la columna francesa (uno de ellos, situado a la izquierda de la imagen es un soldado de transmisiones equipado con radio, mientras que el situado a la derecha más próximo a la cámara lleva un detector de minas) así como un tanque que se vislumbra al fondo ligeramente a la derecha.

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b) Otra en blanco y negro hecha con su Contax IIa en la que capta también desde atrás a nueve soldados de la columna francesa. Esta es la última foto hecha por Capa, segundos antes de pisar la mina, ubicada en la pendiente que se aprecia a la derecha justo tras el pequeño dique.

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Capa decide avanzar hacia una zona de pendiente, probablemente con la intención de sacar más fotos desde una posición más elevada, y al comenzar a subir por ella pisa una mina antipersonal. La explosión le arranca la pierna izquierda prácticamente de cuajo y le abre una enorme herida en el pecho.

La onda expansiva lanza su Nikon S a varios metros de distancia , mientras Capa, inconsciente y tumbado de espaldas sobre el suelo, tiene su mano izquierda aferrada a su cámara Contax IIa con la que ha hecho su última foto, en blanco y negro.

Capa ha perdido mucha sangre y está agonizando. Una ambulancia lo lleva al puesto de primeros auxilios más cercano ubicado en el fuerte de Dongquithon, 5 km atrás, donde un médico vietnamita certifica su muerte.

Sus últimas fotos se pueden ver en el archivo de la Agencia MAGNUM:
https://pro.magnumphotos.com/…/1954/INDOCHINA-1954-NN142443…

Narración de los últimos momentos de vida de Robert Capa tomada de:
http://elrectanguloenlamano.blogspot.com/…/robert-capa-cent…

#Fotografiaanalogica #RobertCapa #Historia #Magnum

DOCUMENTAL: LA MUERTE DE KEVIN CARTER

Kevin Carter fue un reportero gráfico sudafricano, miembro de un grupo de fotoperiodistas blancos llamados “Bang Bang Club”.

Gran parte de su carrera como foto-reportero estuvo dedicada a cubrir las violentas consecuencias del APARTHEID, la política de segregación racial que imperó en Sudáfrica hasta principios de la década de los 90.

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Carter fue ganador del premio Pulitzer en 1994, con la célebre y cuestionada foto de a un niño sudanés, que yacía famélico, ante la amenazadora mirada de un buitre.

Kevin sufría de depresión y consumía drogas. La etapa final de su vida estuvo marcada por una profunda crisis ética personal, en torno a las fotografías que hizo durante gran parte de su carrera.

Se suicidó en Julio de 1994, a la edad de 34 años, poco tiempo después de recoger el premio Pulitzer.

“Ante todo, he de decir que lo siento, lo siento mucho, he llegado a un punto en el que el dolor de la vida supera con creces a las alegrías en el que la dicha ya no existe. Me persiguen los recuerdos de las masacres y los cuerpos…” (Kevin Carter).

Título original: The death ok Kevin Carter
Director: Dan Krauss
Duración 27 minutos
Año: 2004

 

SEPTIEMBRE

Este post merece una explicación previa, pues aunque no tiene que ver directamente con fotografía, de una forma o de otra, sí se relaciona con ella , pues tiene que ver con la Memoria.

En lo personal, Septiembre ha sido desde siempre, un mes de emociones encontradas.

Es que, junto a  la belleza y el colorido clarear de cada primavera, la emoción, la nostalgia, la alegría , la rabia , se mezclan en mí, en una extraña combinación, de recuerdos personales y vivencias colectivas.

Hoy , cuando miro de reojo y veo a mis hijos a mi lado, no puedo dejar de pensar en aquellos a los cuales, bajo la forma de la muerte o del exilio, la brutalidad del poder militar , les arrebató el derecho al futuro y a la felicidad.

Cada Septiembre, cuando la festiva marea de patriotismo nacional se confunde con una vorágine alienante y consumista , envolviendo todo y olvidando a tantos, mi homenaje se dirige hacia aquellos que no están.

Entierro de Chavez Sosa
Afiches de Desaparecidos bajo la Dictadura Militar Chilena
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Memorial de Villa Grimaldi, Santiago.

FOTOGRAFIA ANALÓGICA: volver a lo esencial

En lo personal,  gran parte de mi archivo fotográfico está hecho en base a la fotografía digital. Con el correr del tiempo y de los años, sin embargo, decidí volver al uso de la cámara fotográfica analógica.

Esta decisión ,  ciertamente inversa a la dirección de la modernidad, merece una breve explicación.
Todo se ha dado casi en forma espontánea, con el paso de los años, y  se trata más que de una cuestión técnica, se trata de una búsqueda de lo esencial en la vida.
Es que la tecnología con el formato digital, a pesar de haberlo hecho todo más fácil, al mismo tiempo provocó que le diéramos menos valor a cosas que antes atesorábamos. En efecto, y de la misma forma que el mp3 o el streaming convirtió nuestra querida colección de discos o cintas en un objeto de museo, lo digital convirtió nuestras fotos en algo carente de valor.
Las fotos se hacen por miles y se almacenan la mayoría de las veces , sin pena ni gloria, en un disco duro, o en una nube, amontonadas en cientos de carpetas, que nunca nos damos tiempo para ver.  Cuando lo hacemos, las imágenes pasan frente a nuestros ojos, con la rapidez del rayo, sin detenernos a contemplarlas adecuadamente.
Creo , respetuosamente, que la facilidad dió paso a la inmediatez, y ésta a su vez a la intrascendencia.
Es así que decidí orientar mi actividad fotográfica a lo analógico, volver al rollo, al límite de lo finito, a los 24 o 36 fotogramas. Lo anterior no como una forma de romanticismo o moda pseudo-hipster, sino como una forma de aterrizar, y de volver a entender que , más facilidad, más cantidad  y más rápido, no significa necesariamente mejor.
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Una de mis fotos favoritas, dos de mis hijos corriendo felices al mar. Tomada con una cámara Nikon FM2, Febrero 2016,